La Generación Z del Perú (1997–2012): radiografía demográfica, socioeconómica, política y cultural
(Enfoque mixto explicativo–descriptivo)
Pilar Vilcapaza Masco
Universidad Tecnológica del Perú
Fecha: 11 de octubre de 2025
Resumen
Este trabajo perfila a la Generación Z en el Perú (1997–2012), integrando evidencia cuantitativa (INEI, SENAJU/MINEDU, informes sectoriales y multilaterales) y cualitativa (encuestas de percepción, focus groups y literatura especializada) bajo un enfoque interdisciplinario (ciencias sociales, economía, derecho y educación). Para análisis estadístico se emplea el proxy 15–29 años —estándar en INEI/SENAJU— que coincide en gran medida con la cohorte a 2025. Se examinan demografía, geografía, autoidentificación étnica, sexo, religión, educación, empleo e ingresos, inclusión financiera, vida digital, ideología, actitudes políticas, salud mental, miedos y aspiraciones.
Hallazgos clave: (i) los jóvenes representan ~¼ de la población y son mayoritariamente urbanos; (ii) existe diversidad étnica (mestiza, indígena y afrodescendiente), con brechas territoriales y culturales; (iii) la inserción laboral es predominantemente informal, con brechas de ingreso por sexo y área; (iv) la hiperconectividad caracteriza a la cohorte (alta penetración de internet y celular), potenciando su ciudadanía digital pero también su exposición a la desinformación; (v) coexisten insatisfacción democrática y activismo episódico; (vi) sus aspiraciones se centran en movilidad educativa y económica; sus temores: inseguridad, corrupción y precariedad. Se formulan recomendaciones de política para articular educación técnica y superior, empleabilidad y primera experiencia laboral, inclusión financiera, salud mental y participación cívica juvenil.
Palabras clave: juventud, Generación Z, Perú, educación, empleo, informalidad, NEET, ciudadanía digital, desigualdad, políticas públicas.
1. Delimitación conceptual y método
Definición. Adoptamos como Generación Z a quienes nacieron entre 1997–2012 (13–28 años en 2025). Para mediciones oficiales se usa el rango 15–29, que permite cubrir jóvenes en transición escuela–trabajo y primeras inserciones laborales, con series comparables.
Enfoque y fuentes. Estudio mixto: (a) cuantitativo con ENAHO, EPEN, boletines TIC, módulos de empleo e ingresos y reportes SENAJU; (b) cualitativo con Latinobarómetro, IEP/Ipsos/IDEA, UNICEF y estudios de juventudes (focus groups). Diseño explicativo–descriptivo: describimos regularidades y explicamos mecanismos (transición educativa, informalidad, segmentación territorial, crisis política). Perspectiva interdisciplinaria (sociología, economía, educación, derecho/ DD. HH.).
Validez y límites. El uso del proxy 15–29 introduce sesgo de cola (incluye 28–29 y excluye 13–14), pero mejora confiabilidad y comparabilidad; por ello se triangula evidencia con análisis cualitativo y literatura regional.
2. Demografía, sexo y geografía
Tamaño y peso demográfico. La juventud 15–29 ronda los 7.8 millones (~24% del país). Ello constituye un bono demográfico aún aprovechable: si la transición escuela–trabajo mejora (más habilidades y formalidad), el aporte al PBI potencial y a la productividad total de factores puede ser significativo.
Sexo. La distribución 51% mujeres / 49% varones sugiere paridad, pero el análisis de brechas revela mayor NEET y menores ingresos en mujeres, asociados a cuidados no remunerados, segregación ocupacional y techos de cristal.
Geografía. 82% urbana / 18% rural, con Lima Metropolitana ~28% de la juventud; le siguen ejes regionales (Arequipa, La Libertad, Callao). La macrocefalia limeña concentra oportunidades educativas y laborales de alta productividad, mientras áreas rurales mantienen bajas densidades de empleo formal y déficit de servicios (educación superior, conectividad, salud mental).
Lectura interpretativa. La urbanización juvenil facilita acceso a servicios, pero ensancha la brecha territorial: jóvenes rurales/andinos enfrentan costos de transporte y menor oferta de educación técnica/universitaria, perpetuando trampas de baja productividad.
3. Diversidad étnica y religiosa
Etnicidad. La identidad juvenil es heterogénea: mayoría mestiza, con presencia indígena (quechua, aimara y amazónica) y afroperuana. La pertenencia étnica se correlaciona con brechas de logros educativos, informalidad y rentas; territorios de alta ruralidad e identidad indígena muestran menor transición a superior y mayor NEET femenino.
Religión. Predomina el catolicismo, pero crecen los “sin religión” en cohortes jóvenes urbanas, lo que sugiere secularización parcial y un giro hacia valores pragmáticos y pluralistas.
Lectura interpretativa. La diversidad étnica/religiosa no es solo cultural: estructura desigualdades (lengua materna, territorio, normas de género) que condicionan el acceso a educación de calidad, a redes de ascenso ocupacional y a capital social.
4. Educación: acceso, culminación y transición
Culminación y acceso. La secundaria se completa en torno a 8 de cada 10 jóvenes; sin embargo, la transición a la superior bordea 30–40%, con brechas urbano–rural y de género.
Nivel alcanzado. Alrededor de 1 de cada 3 jóvenes ha cursado universidad; la mayoría se queda en secundaria. La educación técnica tiene potencial de alta empleabilidad pero cobertura heterogénea por región.
Efecto pandemia. La COVID-19 golpeó la continuidad (deserción) y la calidad (déficits de aprendizaje), especialmente donde hubo brecha digital; ello retrasa la transición escuela–trabajo y deprime retornos salariales de entrada.
Lectura interpretativa. El principal cuello de botella no es culminar secundaria, sino “saltar” a credenciales con alto retorno (técnicas cortas, universitarias STEM, certificación de competencias). La política pública debe alinear oferta (programas y sedes) con demanda local (clústeres regionales).
5. Empleo, sectores, informalidad e ingresos
NEET. En torno a 1 de cada 5 jóvenes está fuera de estudio y trabajo (concentrado en mujeres). Implica pérdida de capital humano y riesgo de scarring (cicatrices laborales futuras).
Sectores. Áreas rurales: primario (agro, pesca, minería) absorbe a la mayoría juvenil; áreas urbanas: servicios y comercio. La estructura pospandemia mantiene baja productividad promedio para primer empleo juvenil.
Informalidad. La informalidad juvenil se sitúa por encima del 70%, con acceso limitado a seguridad social y protección laboral.
Ingresos. Ingreso urbano juvenil ronda S/ 1,100–1,200 mensuales (promedio), con brecha de género (≈S/ 250–300).
Lectura interpretativa. La combinación baja transición a superior + informalidad crea una trampa de bajos salarios. La falta de certificación de competencias (oficios y habilidades transversales) dificulta movilidad. Políticas de primera experiencia laboral y formación dual son clave.
6. Inclusión financiera y vida digital
Finanzas. Cerca de 6 de cada 10 jóvenes 18–29 tiene cuenta financiera; el crecimiento de billeteras digitales (yape, plin, fintech) empuja la inclusión, pero con brecha rural y de género.
Conectividad. Uso de internet >80% en población general y >90% en jóvenes; celular es el principal medio (>90%).
Lectura interpretativa. La hiperconectividad es un activo: favorece aprendizaje, empleabilidad (plataformas) y emprendimiento. Pero requiere alfabetización digital (datos, ciberseguridad, verificación de información) para minimizar riesgos (fraude, desinformación, discursos de odio).
7. Ideología, actitudes políticas y ciudadanía
Satisfacción y participación. Alta insatisfacción con la democracia y bajo interés en política convencional, junto con activismo episódico (marchas 2020, 2022–2023).
Partidos y centro pragmático. Distancia de los partidos tradicionales; preferencia por posiciones de centro y soluciones pragmáticas con énfasis en servicios públicos, empleo y seguridad.
Lectura interpretativa. La desafección institucional coexiste con ciudadanía digital intensa. El reto es convertir esa energía en incidencia sostenida (presupuestos participativos, consejos de juventud, innovación pública abierta).
8. Salud mental, miedos y sueños
Salud mental. El autorreporte de ansiedad y depresión crece (≈20→30% en 5 años), con mayor carga en mujeres y en quienes combinan estudio y trabajo precario.
Miedos. Inseguridad, corrupción, desempleo e inestabilidad política.
Sueños. Movilidad educativa–ocupacional, emprender, ahorrar, internacionalizarse (estudios/empleo temporal), y calidad educativa y Estado eficaz.
Lectura interpretativa. El malestar no es apatía: es sensibilidad a oportunidades. Donde el Estado responde, la juventud se vincula; donde no, migra (literal o digitalmente) hacia espacios con mayores retornos.
9. Tensiones estructurales (síntesis explicativa)
- Transición escuela–trabajo frágil. Alta culminación de secundaria pero baja transición a credenciales con valor de mercado → informalidad e ingresos bajos.
- Segmentación territorial. Brechas urbano–rural en educación, conectividad e inclusión financiera → retornos desiguales para jóvenes rurales e indígenas.
- Estructura productiva. Peso de primario y servicios de baja productividad limita trayectorias formales; la modernización productiva avanza de manera despareja.
- Crisis política crónica. Deteriora expectativas y confianza; desplaza participación hacia repertorios digitales y protesta; erosiona la cooperación Estado–juventud.
10. Implicancias para política pública (economía, derecho, educación, DD. HH.)
Paquete integral Juventud 2025–2030 (propuesta):
Eje A. Transición escuela–trabajo
- Becas y bonos de transición para técnica corta y universitaria en sectores con vacantes (logística, TIC, agroexportación, turismo sostenible, enfermería/tecnología médica).
- Formación dual (centro de estudio + empresa) con créditos fiscales a firmas que ofrezcan primer empleo a jóvenes (12–18 meses).
- Certificación de competencias (oficios) y reentrenamiento para jóvenes NEET (priorizar mujeres y rural).
Eje B. Empleo e inclusión productiva
- Sello Joven Formal: reducción temporal de costos no salariales para MYPE que contraten formalmente a jóvenes mujeres/rurales.
- Programas de encadenamiento productivo: incluir jóvenes en cadenas agroexportadoras, minero–energéticas y de servicios globales.
Eje C. Inclusión financiera y emprendimiento
- Cuenta joven universal (gratuita) + microcrédito con garantía estatal parcial para emprendimientos con capacitación obligatoria.
- Educación financiera y digital curricular (secundaria y superior), con simuladores de ahorro/ crédito y evaluación de riesgo.
Eje D. Salud mental y bienestar
- Red de Salud Mental Joven en campus e institutos (psicoeducación, tamizaje, teleatención).
- Clínicas móviles en regiones con alta deserción escolar y NEET.
Eje E. Ciudadanía y derechos
- Consejos Regionales de Juventud con presupuesto participativo; laboratorios cívicos (datos abiertos, innovación pública).
- Garantizar libertad de expresión/reunión y protocolos de no discriminación en instituciones educativas y de empleo.
Resultado esperado. A cinco años: +10 p.p. en transición a superior técnico/universitario; –10 p.p. en informalidad juvenil; –5 p.p. en NEET; mejora en salud mental (reducción de síntomas moderados); mayor confianza institucional juvenil.
Tipo de gasto / inversión analítica | Secciones o componentes del texto | Descripción del contenido o “uso del recurso” | Valor interpretativo / utilidad |
Investigación conceptual (teórico–metodológica) | 1. Delimitación conceptual y método | Define la cohorte, fuentes estadísticas (INEI, SENAJU, ENAHO, EPEN, Latinobarómetro) y justifica el enfoque mixto. | Asegura validez, comparabilidad y marco científico del estudio. |
Análisis demográfico–estadístico (cuantitativo) | 2. Demografía, sexo y geografía | Uso de datos censales, tasas de urbanización, distribución por sexo y región. | Permite estimar el “peso poblacional” y ubicar desigualdades territoriales. |
Análisis sociocultural (identidad y religión) | 3. Diversidad étnica y religiosa | Examina composición mestiza, indígena y afroperuana; cambios en creencias. | Visibiliza diversidad y desigualdades asociadas a origen étnico y valores. |
Inversión educativa (capital humano) | 4. Educación: acceso, culminación y transición | Mide cobertura, brechas urbano–rural, efectos de pandemia, calidad y pertinencia. | Identifica el cuello de botella principal: baja transición a educación superior. |
Economía laboral (empleo e ingresos) | 5. Empleo, sectores, informalidad e ingresos | Estudia NEET, informalidad, brechas salariales y productividad. | Cuantifica la “pérdida de capital humano” y su impacto económico. |
Inclusión financiera y digital (tecnología) | 6. Finanzas y vida digital | Evalúa acceso a servicios financieros y conectividad (internet, celular). | Mide la “infraestructura intangible” del desarrollo juvenil. |
Ciudadanía y política (institucional) | 7. Ideología, actitudes políticas y ciudadanía | Analiza desafección democrática, activismo digital, valores pragmáticos. | Diagnostica la “salud política” y la energía cívica juvenil. |
Salud mental y emocional (bienestar social) | 8. Salud mental, miedos y sueños | Indaga ansiedad, depresión, inseguridad y aspiraciones vitales. | Introduce la dimensión psicológica y humana del desarrollo. |
Síntesis estructural (macroproblemas) | 9. Tensiones estructurales | Resume brechas clave: educación–trabajo, territorio, género, institucionalidad. | Enlaza las causas económicas y políticas con los resultados sociales. |
Diseño de políticas públicas (propuesta) | 10. Implicancias para política pública | Propone el “Paquete Integral Juventud 2025–2030” con cinco ejes (A–E). | Traduce el diagnóstico en plan de acción: educación, empleo, salud, ciudadanía. |
Evaluación y límites (control de calidad) | 11. Limitaciones | Reconoce restricciones metodológicas y comparativas. | Da transparencia y rigor académico. |
Conclusión y resultados esperados | Conclusión | Reafirma potencial de la Generación Z y la necesidad de políticas integradas. | Sintetiza visión de futuro y valor estratégico para el país. |
Fuentes documentales y anexos | Referencias y anexos propuestos | Cita organismos nacionales e internacionales (INEI, OIT, BID, CEPAL, etc.). | Aporta respaldo técnico, comparabilidad y evidencia. |
11. Limitaciones
(a) Falta de series estrictas para 13–28 → se usa proxy 15–29; (b) diferencias metodológicas (SENAJU vs. INEI) en ingresos/NEET; (c) actitudes políticas por edad provienen de encuestas generales y se triangulan con cualitativos; (d) comparación latinoamericana usa indicadores armonizados disponibles (puede haber no comparabilidad perfecta).
Conclusión
La Generación Z peruana es más urbana, conectada y diversa que cohortes previas y concentra un potencial transformador para el país. No obstante, enfrenta cuellos de botella persistentes: baja transición a credenciales con valor, informalidad, brechas de género/territorio, y malestar cívico ante instituciones poco responsivas.
El paquete integral propuesto articula educación–empleo–finanzas–salud mental–ciudadanía para romper la trampa de baja productividad e impulsar movilidad social. Solo así el bono demográfico de esta cohorte puede traducirse en crecimiento inclusivo, reducción de desigualdades y cohesión democrática.
Referencias (formato APA 7)
- Amnistía Internacional. (2023). Perú: ¿Quién disparó la orden?
- Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). (2023). Situación de los derechos humanos en el Perú en el contexto de las protestas sociales.
- Defensoría del Pueblo. (2023). Reporte de conflictos sociales y derechos humanos.
- Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2023–2025). Boletines TIC, ENAHO, EPEN, Condiciones de Vida. Lima: INEI.
- Instituto Peruano de Economía (IPE). (2024–2025). El empleo juvenil en el Perú (notas de investigación).
- Ipsos Perú & IDEA Internacional. (2024). Valores democráticos y juventud en el Perú.
- Latinobarómetro. (2023). Informe 2023: Democracia y opinión pública en América Latina.
- Ministerio de Educación – Secretaría Nacional de la Juventud (SENAJU). (2023–2025). Juventudes del Perú 2017–2022; Notas técnicas 2023–2024.
- Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2024). Transición escuela–trabajo en América Latina: diagnóstico y políticas. Ginebra: OIT.
- Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (2023–2025). Education data & youth reports. París: UNESCO.
- Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (2023–2025). Informes de desarrollo humano y juventud.
- UNICEF. (2022). Programa de cooperación 2022–2026: Retos y esperanza para la juventud peruana.
- Banco Interamericano de Desarrollo (BID). (2024–2025). Empleo juvenil y habilidades en ALC.
- Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2023–2025). Panorama Social de América Latina; Juventudes en ALC.
Anexos propuestos (tablas y gráficos listos para insertar)
- Tabla A1. Población joven 15–29 por región y sexo (participación % y tasas urbanas).
- Tabla A2. Nivel educativo alcanzado (secundaria/superior) por sexo y área.
- Tabla A3. NEET por sexo y zona; brecha y razón mujer/varón.
- Gráfico G1. Ingreso laboral mensual promedio (S/) por sexo (barras).
- Gráfico G2. Informalidad juvenil vs. total (líneas 2017–2025).
- Gráfico G3 (comparativo LATAM). NEET 15–24 (Perú, Chile, México, Colombia, Ecuador).
- Gráfico G4 (comparativo LATAM). Acceso a educación superior (18–24).
- Gráfico G5. Acceso a internet por rango etario (12–18, 19–24, 25–29).
9.
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